MENTIRA Y ESPERANZA

Los peledeístas se debaten entre la mentira y la esperanza, hay una generación en el que a su líder no se lo podía hablar mentira en ningún estamento de esa organización política, ni mucho menos fomentar el grupismo, quienes hicieron uso de esa mala práctica pagaron un precio que todavía hoy no se ha podido borrar de la memoria de quienes lucharon por convertir la mentira, en la abnegación de hábitos positivos de esperanza. Rafael Alburquerque pago ese precio que hasta el día de hoy retumba en los tímpanos de sus oídos, todo se originaba porque había un señor llamado Juan Bosch que forjó una organización basada en la composición social de este pueblo, que poco a poco fue cifrando sus esperanzas en ese hombre de ejemplo.

Quiero citar a Winston Churchill cuando dijo: “Una mentira puede recorrer la mitad del mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de ponerse los pantalones.” De ahí que haya razonado que esta reflexión está cifrada en dos palabras “Esperanza y verdad” al pueblo común se le engaña y se le impone con arrogación “sino va a la actividad te cancelo” el miedo abruma a personas. Producto de las circunstancias muchos personeros han llegado acariciar el poder, impulsado algunos en grupos para cuantificar en cada comicios electorales quienes no votan y a quienes deben amenazar, si valorar las luchas de aquellos que hicieron un partido a sangre y fuego como se dice en buen dominicano, empujando al abismo si reparo a quienes lo dieron todo por esta organización política que se llamó PLD.
No puede haber Paz afuera, hasta que no tengamos Paz dentro de nosotros, esperando que habrá un lugar para vivir más pacíficos, saludables y equitativos, que la vida es hermosa, preciosa, no desperdicies la tuya en un partido que ya no te quiere, debe tener en cuenta que la verdad y la mentira son dos formas diferentes de comunicarse con los demás y dos formas de darle sentido a nuestro mundo.
Cuando vayas votar el próximo domingo, vota impulsado en la verdad, y no por la mentira de una generación hombres sin miramiento, desconocedores de las buenas costumbres, que provocan malestar y confrontación, invadiendo y arrebatando lo que han construido otros con sacrificio en las calles de este País, cuando esos cobardes estaban pegados de la teta de la vaca miraban con indiferencia a quienes trabajaron por su partido a fuego y sangre.

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