Reflexión No. 7 (31/5/2016)


Dos intentos reales de los salineros por despegar. El primero fue con la creación de un supermercado, donde está hoy alojado el Ayuntamiento de Montecristi, que a la razón era el mercado público de la ciudad, y el segundo real intento, fue la creación de la Cooperativa de Salineros del Noroeste Inc., pero ambas iniciativas, si en verdad que fueron buenas, y se hizo el esfuerzo, la división entre ellos, que narré en la primera entrega no lo dejó avanzar.
Preguntamos ¿Dónde radicó el problema? En que existían dos clases de Salineros: Los independientes y los no independientes. Si tomamos la morfología de esa palabra independiente, ahí en esa palabra está todo resumido desde que surgieron ambos bandos, hasta hoy; unos se creían o se han creído una cosa, y los otros se creyeron o se creen la otra cosa, y nunca apareció alguien que le dijera que ellos eran una sola clase o una sola cosa, que tenían que hacerles frente a los problemas todos de manera conjunta. Los Salineros tenían la plaza y el local, lo más difícil para una organización social emprender un negocio y desarrollarlo, tenían además la credibilidad y el aval económico para acceder al crédito, eran los mejores años de producción y ganancia. Solamente con la familia salinera consumiendo, bastaba para erigir el supermercado que ellos soñaron.
Esa Cooperativa, debió ser en estos momentos la que marcara el rumbo económico de la Región y el País. Tenemos cooperativas en el mercado en estos momentos, que sus socios fundadores eran insolventes frente a los salineros de Montecristi, pero ¿Qué pasó? (la repuesta la daremos en la tercera entrega).